¡No! Te he repetido en varias ocasiones. ¡No!, no me beses por favor, ya que tus besos son puñales, que tiñen de rojo mi alma. Pero dices ¡Sí! Y yo lloro de dolor. No entiendo por qué lo haces, por qué insistes en hacerme daño. Te he repudiado mil veces y tu besos infernales me persiguen en las noches, corro por entre nubes, caigo y me vuelvo a parar. Me persigues y me acosas para clavarme tu puñal por medio de esos besos negros que me dan tanto temor. ¡No!, ya no Quiero que se haga de día y el gallo cante porque quiero despertar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario